La Alianza del Pacífico 2.0

Próximos pasos para la integración

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Por Jason Marczak y Samuel George Con María Fernanda Pérez Argüello y Andrea Saldarriaga Jiménez

Agradecimientos y participantes de las mesas redondas

Gracias a todos los que brindaron sus conocimientos a lo largo de la serie de mesas redondas que componen este informe. Los participantes incluyeron líderes de instituciones multilaterales, del sector privado, del gobierno norteamericano, de la academia y del cuerpo diplomático de distintos países alrededor del mundo. Este informe no hubiera sido posible sin sus aportes y conocimientos. En particular, nos gustaría agradecer a las siguientes personas, sin dejar de acotar que el informe y su contenido son de la exclusiva responsabilidad de sus autores:

Embajador Juan Gabriel Valdés, Embajada de la República de Chile
Embajador Juan Carlos Pinzón, Embajada de la República de Colombia
Embajador Luis Miguel Castilla, Embajada de la República de Perú

Embajador Luiz Alberto Figueiredo, Embajada de Brasil
Embajador Kumar Mirpuri, Embajada de Singapur
Embajador Ho-Young Ahn, Embajada de la República de Corea

Andrés Gluski, AES Corporation
Jennifer Smith, Citi Bank

Stefan Selig, Departamento de Comercio de Estados Unidos

Ramón Espinasa, Banco Interamericano de Desarrollo
José Juan Ruíz Gómez, Banco Interamericano de Desarrollo

Cynthia Arnson, Centro Internacional para Académicos Woodrow Wilson
Inés Bustillo, Comisión de las Naciones Unidas para Latinoamérica y el Caribe
Arturo Valenzuela, Covington & Burling LLP

La Alianza del Pacífico 2.0

Hace apenas pocos años, la Alianza del Pacífico, para entonces un nuevo pacto entre Chile, Colombia, México y Perú, era considerada “la alianza más importante de la cual usted nunca ha oído.”1 El anonimato fue breve. Bautizados como los Pumas del Pacífico en un estudio de 2014 de la Fundación Bertelsmann,2 los cuatro países mostraron continuamente una habilidad para trabajar juntos y solventar problemas difíciles, con un enfoque pragmático hacia la integración que rápidamente llamó la atención del mundo.3

Desde el lanzamiento oficial del pacto con la Declaración de Lima en 2011, los miembros de la Alianza (conocidos como los Pumas del Pacífico) han conseguido éxitos dignos de mención: la eliminación de aranceles en un amplio rango de productos, la integración de las cuatro bolsas de valores nacionales, la eliminación de restricciones de visa entre los países de la Alianza, y la apertura de misiones conjuntas de comercio internacional. Su enfoque económico orientado al exterior da prioridad a la cooperación del sector privado, anunciándole al mundo que el bloque está abierto para hacer negocios.

Estos desarrollos no han pasado desapercibidos. Cuarenta y dos países en seis continentes han firmado el pacto en calidad de observadores. Costa Rica y Panamá están actualmente buscando unirse a lo que equivaldría a una de las diez economías más grandes del mundo. La Alianza también forma parte de un cambio de guardia en América Latina. Por ejemplo, la administración del Presidente Mauricio Macri en Argentina habla abiertamente de encontrar formas para unir el Mercado Común del Sur (Mercosur) con la Alianza del Pacífico.

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El paisaje de Ciudad de México simboliza el crecimiento
dramático del país.

Los avances son sorprendentes, pero los Pumas del Pacífico no están satisfechos con simplemente un buen comienzo. Existen oportunidades significativas para una integración más profunda. Para lograr estas metas más complejas, el pacto necesitará más tiempo. Por ejemplo, a pesar de los cimientos sentados por el Mercado Integrado Latinoamericano (MILA), la integración financiera ha sido decepcionante y la armonización de regulaciones todavía es incompleta. Los problemas relacionados a los fondos de pensión, cuentas bancarias, financiamiento conjunto de proyectos de desarrollo, y obstáculos en el flujo de capitales deben ser atendidos. Los cuatro miembros se avocan al comercio liberalizado en un esfuerzo de distanciarse de una dependencia de las materias primas, pero ya que actualmente éstas pierden valor y desaceleran el crecimiento, debe prestarse más atención a la diversificación de exportaciones. Tanto los países observadores como los países miembros todavía luchan con cómo aprovechar el potencial de una coalición tan impresionante, y una mayor integración en el sector energético sigue siendo una de las mayores oportunidades de la Alianza.

Estos retos muestran el potencial de la Alianza que aún no ha sido aprovechado. Chile, Colombia, México y Perú han alcanzado algunas de las metas más fáciles de la integración regional. Ahora comienza la próxima fase. Esto significa llegar a los niveles de colaboración más altos y difíciles, que al final resultan siendo los más beneficiosos. Es crucial definir metas a futuro (a tres, cinco y diez años) para mantener el ímpetu.

Con esto en mente, la Fundación Bertelsmann y el Atlantic Council iniciaron una colaboración en 2015 para celebrar el éxito de la Alianza del Pacífico y explorar las barreras que previenen una integración más profunda. La meta fue trabajar con una variedad de partes interesadas para proponer opciones de política que fortalezcan la Alianza. Como dos think tanks transatlánticos con centros dedicados a América Latina, nos basamos en lecciones de primera mano aprendidas de la integración europea, y aplicamos este conocimiento y esta red a una interpretación del siglo 21 de los asuntos transatlánticos.

Durante el último año, realizamos dos mesas redondas privadas que contaron con la asistencia de líderes mundiales de los sectores público, privado, multilateral y académico. En particular, esta red puso el foco sobre las oportunidades de integración financiera, energética y comercial. Este grupo también discutió el potencial de la Alianza del Pacífico como líder regional y actor global, con un énfasis particular en hacer uso de los diversos países observadores del pacto.

Chile, Colombia, México y Peru han escogido metas simples para la integración regional. Ahora empieza la etapa más compleja.

Este documento refleja el resultado de nuestros diálogos, tanto a nivel grupal como bilateralmente. Prestamos atención específica a las barreras identificables y a recomendaciones ejecutables. Estas estrategias pueden ayudar a mantener el ímpetu de la Alianza del Pacífico, y ayudar a convertir este pacto del cual nadie ha oído, en uno capaz de transformar a Latinoamérica.

Integración financiera: MILA y más allá

Internacionalmente, la Alianza del Pacífico es considerada un acuerdo de libre comercio, con una cifra frecuentemente citada de una eliminación del 92% de los aranceles dentro de la Alianza. Este es un logro impresionante, pero tiene que ser puesto en contexto. Los miembros ya tenían acuerdos bilaterales de libre comercio, y ninguno de ellos es el mayor socio comercial del otro.4

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La integración de las bolsas de valores de los países miembros
hacen de la Alianza una iniciativa única. Aquí, el edificio de la
Bolsa de Valores mexicana.

Quizás enfocarse en la integración real no sea lo más adecuado. Aunque ciertamente existen oportunidades para profundizar los lazos comerciales, las mayores ganancias pueden ser alcanzadas mediante la integración del sector financiero. Los mercados financieros de Colombia, Perú y Chile pueden carecer de peso a primera vista, pero su integración, contando con un mercado más grande como el mexicano, podría crear oportunidades dinámicas y complementarias.5

La integración financiera podría facilitar la diversificación de las inversiones y canales de liquidez, a la vez limitando la exposición y el riesgo inherente en mercados que actualmente son unidimensionales.6 Un área de oportunidad es el MILA, el mercado bursátil compartido de la Alianza.

Concebido originalmente en 2010 como un mecanismo de múltiples etapas para integrar las bolsas chilenas, colombianas y peruanas, el MILA dio un gran paso al frente con la integración de la Bolsa Mexicana de Valores a finales de 2014. Con México, el MILA ahora representa la bolsa más grande de América Latina en términos de capitalización ($1,1 billones), y la segunda más grande después del BOVESPA en Brasil en términos de compañías registradas.7 El MILA tiene el potencial de convertir mercados mayormente ignorados y con frecuencia ilíquidos en una bolsa de relevancia mundial.8

Sin embargo, aunque el MILA sea la oportunidad de integración financiera mejor conocida, ciertamente no es la única oportunidad. Inversiones transfronterizas en infraestructura, integración de fondos de pensión, y la remoción de los controles de capital dentro de la Alianza, son ejemplos adicionales de integración financiera que podrían desencadenar crecimiento a mediano y largo plazo.

La integración de seguros también podría favorecer a todos los países miembros. El sector de seguros en Perú está valorado en casi 2% del PIB, lo que sugiere que hay amplio espacio para el crecimiento (en Chile, este sector está valorado en 5% del PIB).9 Resaltando esta oportunidad, la firma chilena Consorcio Financiero anunció una inversión de $40 millones en el sector de seguros peruano en agosto de 2015.10

Dado que los cuatro presidentes y ministros de finanzas de los países núcleo de la Alianza están comprometidos a profundizar la integración financiera, es importante considerar qué la está previniendo.11

A pesar de los muchos logros, hay barreras que impiden una integración financiera más profunda.

Liquidez. Aunque el MILA inicialmente generó un interés significativo, la falta de liquidez en los distintos mercados previno que “despegara.” La iniciativa perdió algo de momentum en 2015 con la caída en los precios del petróleo, y con la desaceleración de la economía china, que llevó al fin del auge de las materias primas. Este fenómeno a su vez afectó negativamente a varias de las compañías cotizadas en la bolsa del MILA.

Burocracia compleja. Los trámites burocráticos evitan que el potencial de la integración financiera se convierta en realidad. En particular, los problemas regulatorios han truncado la integración de los fondos de pensiones.12 Por ejemplo, los fondos de pensión mexicanos (los más grandes de la Alianza) “tienen prohibido invertir más de 20% de sus carteras internacionalmente, y están restringidos a inversiones en activos considerados menos riesgosos que sus equivalentes mexicanos.”13 Personas involucradas en dichos temas de la Alianza han dicho que el proceso se complica más por las diferentes normas de calificación de los países miembros. Como resultado, sólo 1% de los fondos de pensión de la Alianza del Pacífico se han invertido en otros países miembros de la Alianza.14 Los obstáculos burocráticos no son enteramente autoimpuestos; algunos de los trámites provienen de regulaciones internacionales. Por ejemplo, la OCDE mantiene límites para las inversiones en fondos de pensiones internacionales, creando una capa adicional de burocracia para Chile y México.

Volatilidad de capitales. La integración financiera ofrece oportunidades de crecimiento, pero limitar los controles acarrea riesgos considerables. A menudo, mientras más fácil sea que el financiamiento entre a los países, también es más fácil que pueda salir. Los flujos de capital también tienden a ser procíclicos, un riesgo potencial ya que la región se encuentra al final de un periodo de auge de las materias primas. La volatilidad de capitales es por ende un factor importante a considerar por aquellos a cargo de crear políticas de integración financiera, pero también contribuye a la explicación de por qué los flujos han sido decepcionantes durante los primeros años del proyecto.

Diferencias de políticas. Aunque los líderes de la Alianza del Pacífico apoyen la integración financiera, esto no se ha traducido en coordinación de políticas nacionales fiscales o monetarias. Por ejemplo, los cuatro miembros de la Alianza llevaron a cabo revisiones exhaustivas de sus regímenes fiscales a lo largo del año pasado. Sin embargo, las reformas individuales de un país no se alinearon necesariamente con las de los otros, creando incongruencias que mitigan o complican las inversiones transfronterizas. Como resultado, el cuarteto sigue teniendo tasas de impuestos diferentes sobre el patrimonio, dividendos y transacciones bursátiles.15 Existe una falta de armonización similar en el lado monetario, específicamente en la fijación de los referentes para las tasas de interés.

Recomendaciones

REGISTRAR VALORES DE RENTA FIJA EN EL MILA. Un obstáculo mayor para el MILA es la falta de liquidez. Actualmente sólo se negocian acciones que representan una minoría de las transacciones llevadas a cabo por las firmas de corretaje dentro de la Alianza. Los valores de renta fija, en particular bonos del gobierno, siguen representando la mayoría de las transacciones de dichas firmas. Incluir estos bonos en el MILA inyectaría rápidamente liquidez en el mercado.

ESTABLECER UNA INTEGRACIÓN ROBUSTA DE LOS SISTEMAS DE COMPENSACIÓN Y LIQUIDACIÓN. Puede que el MILA sea operacional, pero la “versión beta” tiene ineficiencias notables. Por ejemplo, la compensación y liquidación de valores negociados internacionalmente todavía ocurre a través de instituciones en Nueva York. Si un peruano compra una acción chilena en el MILA, los corredores llevan a cabo el intercambio vendiendo soles peruanos a instituciones financieras en Nueva York a cambio de pesos chilenos, los cuales son transferidos a Santiago, mientras que Nueva York cobra una comisión en ambos sentidos. Un sistema integrado de compensación y liquidación eliminaría estas comisiones. Sin embargo, las personas involucradas en la materia sugieren que hasta que los valores de renta fija estén disponibles en el MILA, el volumen de transacciones no será suficiente para justificar esta nueva infraestructura.

BÚSQUEDA DE REGULACIONES ARMONIZADAS. Tres áreas podrían ver una rápida integración financiera: los fondos de pensión, la emisión de índices de fondos negociados en bolsa (ETFs), y el desarrollo de mecanismos regionales de compensación. Sin embargo, estos pasos requieren marcos regulatorios similares desde Ciudad de México a Santiago. Los marcos institucionales en los países miembros deberían estar alineados e incluir mecanismos tanto de recurso legal como de respaldo (p.ej. procedimientos de insolvencia y riesgo de contraparte) en caso de una disputa. El MILA también es afectado negativamente por una falta de armonización de sus regulaciones. Por ejemplo, para que una acción peruana sea incluida en el MILA, debe pasar pruebas de cumplimiento separadas en los otros tres mercados. Una prueba de cumplimiento única para la Alianza del Pacífico podría agilizar este largo proceso.

ASEGURAR LA PORTABILIDAD DE PENSIONES. Existen pocos procedimientos para los titulares de pensiones que les permitan mover sus cuentas entre los países miembros. Si un portador de pensión peruano quiere mover su cuenta a un fondo chileno, enfrentaría multas tributarias significativas. La habilidad de mover cuentas dentro de la Alianza sin multas incrementaría la competencia en el sector de cartera más grande en América Latina.

ENERGÍA: Potencial sin explorar

Aunque no se encuentra formalmente en la agenda de la Alianza del Pacífico, la energía tiene un papel crucial en las economías de todos los países miembros. Ahora es el momento de construir una estrategia energética más sustentable, y comenzar la transición a una matriz que resulte en beneficios económicos, ambientales y de seguridad energética.

En una época donde los precios del petróleo son históricamente bajos, la Alianza del Pacífico tiene la oportunidad de repensar cómo satisfacer las necesidades energéticas, y de definir su papel en la nueva economía energética. Como lo dijo el vicepresidente norteamericano Joseph Biden el 4 de mayo de 2016, “Nos encontramos en medio de un cambio sísmico en la economía global: la ascendencia de las Américas como el epicentro de la producción energética mundial”.

Los países miembros de la Alianza tienen una ventana de oportunidad única para su integración energética. Ahora es el momento para identificar lineas directas de cooperación.

El mundo está en medio de una revolución energética, la cual afecta directamente a los cuatro miembros de la Alianza y a sus múltiples observadores. Los Estados Unidos, Canadá y México han conseguido autosuficiencia continental. Los Estados Unidos por sí solo han reemplazado a Arabia Saudita como el mayor productor de petróleo en el mundo, y a Rusia como el mayor productor de gas. Europa busca diversificar sus fuentes de petróleo y gas alejándose de Rusia. África y Asia, con India como el actor más grande en el terreno, están buscando mayores cantidades de gas natural para generar electricidad.16

También hay cambios gestándose dentro de la Alianza. México, rico en hidrocarburos, continua su ambiciosa reforma energética, actualmente en fase de implementación. Chile, un país que enfrenta escasez energética, está trabajando para unificar sus dos sistemas eléctricos, un esfuerzo que resulta más apremiante ante el incremento de 193% en los costos de la electricidad en los últimos diez años. Colombia y Perú son países ricos en energía, ambos con amplias reservas de hidrocarburos. Estas condiciones son el escenario perfecto para discutir un enfoque más integrado que interconecte a los países, a pesar de la distancia geográfica que separa a México de sus socios de la Alianza.

Una matriz energética integrada dentro de la Alianza del Pacífico cuenta con un precedente. El Banco Interamericano de Desarrollo, por ejemplo, ha explorado el futuro de la energía en las Américas, e identifica continuamente a la integración como una prioridad. Ha trabajado sostenidamente para construir el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (SIEPAC) y su Mercado Eléctrico Regional (MER). Ambos ofrecen “ventajas inequívocas ya que optimizan los mercados de electricidad y facilitan los proyectos de generación eléctrica en una escala regional y más eficiente.”17 La Alianza del Pacífico puede aprender de esto: México y Colombia ya tienen una presencia en el SIEPAC como socios extra-regionales.

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La energía limpia es la nueva área para integración. Esta es una facilidad de Acciona Eurus en Oaxaca.

Se proyecta que el uso total de energía en Latinoamérica y el Caribe se expanda en más de 80% hasta 2040, acompañando el desarrollo económico de la región y su creciente clase media.18 Esta es una oportunidad para los países miembros, en particular los Pumas del Pacífico ricos en energía como Colombia, México y Perú. Con la amenaza creciente de inseguridad energética que el Petrocaribe venezolano representa para América Central y el Caribe,19 y con la oportunidad de penetrar los mercados de Asia-Pacífico, los países de la Alianza poseen una apertura única para una mayor integración. Ahora es el momento de identificar líneas directas de cooperación.

Hay momentum para la integración energética, pero existen barreras.

Divisiones geográficas. Una integración eléctrica de carácter físico es un reto debido a las obvias separaciones geográficas entre los miembros de la Alianza. Las redes eléctricas y las cadenas de producción deben conectar desde Estados Unidos, pasando por Centroamérica y llegando hasta Suramérica, lo cual hace vital la conexión entre Colombia y Panamá. Desde una perspectiva de negocios, la interconectividad a través de Centroamérica ocurrirá eventualmente, pero los países miembros podrían contribuir para acelerar esta integración. Adicionalmente, la integración eléctrica es costosa, como lo demuestra la experiencia del SIEPAC. También se pierde energía en el proceso de transmisión como resultado de las capacidades insuficientes de la red.

Capital humano. Las oportunidades inadecuadas para el desarrollo de capital humano asfixian la innovación en el sector energético, la cual es crucial para el responder a las necesidades de los países en materia de energías renovables. Este potencial sin explotar puede ser aprovechado mediante un mayor entrenamiento y desarrollo de habilidades, junto con un libre tránsito de trabajadores entre los países miembros.

Inversión privada. La integración energética, que incluye, pero no se restringe a la interconexión de redes eléctricas y el establecimiento de mercados comunes, requiere de inversiones significativas. Nuevas fuentes de financiamiento, aquellas que se alejen de los fondos públicos, resultan imperativas para la agenda de integración energética de los gobiernos de los países miembros. El sector privado representa una fuente crítica de capital, pero, hasta ahora, las empresas han estado relativamente alejadas de las sociedades público-privadas en los proyectos energéticos transfronterizos dentro de la Alianza del Pacífico. El desarrollo futuro del sector energético depende de la habilidad de los países miembros de involucrar a distintos actores.

Marcos regulatorios. Las inconsistencias en los marcos regulatorios y los sistemas de precios domésticos podrían ralentizar el proceso de integración y alejar inversionistas. Los subsidios energéticos complican la materia. Los subsidios al combustible representan 1% del PIB, y los eléctricos el 0,8%.20 Estas inconsistencias, y las externalidades negativas asociadas a ellas, junto con la falta de voluntad política para resolverlas, continuará limitando el desarrollo energético y la integración.

Recomendaciones

ARMONIZAR PROYECTOS ENERGÉTICOS. La armonización de políticas es esencial para establecer reglas y mecanismos claros, en particular en lo que respecta a los precios. Los subsidios deben seguir siendo eliminados o reemplazados con mecanismos de estabilización de precios que no sean costosos para las cuentas públicas. La interconexión eléctrica física también es vital, como lo es la coordinación a nivel intergubernamental con el SIEPAC, Ecuador y Panamá. La Alianza podría crear un consejo energético o un grupo de trabajo para este propósito. El éxito de cualquier reforma dependerá de la implementación y la coordinación de los proyectos energéticos futuros.

COORDINAR LA PARTICIPACIÓN DEL SECTOR PRIVADO. Una convergencia rápida de las regulaciones, y un ambiente político receptivo al cambio son necesarios para sincronizar la participación del sector privado. Las alianzas público-privadas y las joint ventures en electricidad, gas, gas natural líquido (GNL) y petróleo deben ser exploradas, y armonizadas. Latinoamérica necesita aproximadamente $305 mil millones de dólares solamente para la generación de electricidad de 2015 a 2025.21 Pero la dependencia histórica en plantas hidroeléctricas para la generación de electricidad está cambiando. De hecho, el porcentaje de energías renovables no convencionales se incrementará significativamente en las próximas décadas. La participación del sector privado es esencial, pero los inversionistas buscarán contratos a largo plazo. Condiciones más sólidas para las inversiones atraerían más competencia y precios más eficientes.

CAPITALIZAR EN LA INTEGRACIÓN DE LOS MERCADOS DE GAS DE ESTADOS UNIDOS Y MÉXICO. La alianza debería aprovechar el “efecto goteo” producto de la integración de México con el mercado de gas de Estados Unidos. México puede exportar gas no sólo a América Central, sino a toda la región del Pacífico. Esto cambiará el panorama energético en el Pacífico, donde Colombia tiene el potencial de ser un exportador neto. Tanto Colombia como México pueden pasar de la generación térmica a gas, convencional, a una generación de ciclo combinado y otras tecnologías.22 Asimismo, el Caribe “se ha vuelto dependiente de combustibles altos en carbono y muy costosos,”23 donde una transición hacia energía más sustentable podría representar un transición hacia el gas natural. Esto presenta otra oportunidad para la Alianza, dada su proximidad geográfica.

LIMPIAR LA MATRIZ ENERGÉTICA. La energía limpia es la oportunidad más evidente y accesible para la integración energética de la Alianza. La energía solar, eólica y undimotriz24 en Latinoamérica y el Caribe vieron un crecimiento promedio de 34% en la década pasada. Sin embargo, estas fuentes todavía representan solo 0,9% de la generación total de energía en la región.25 El amplio volumen de hidroelectricidad disponible permite una emisión limitada de carbono. La Alianza debe explorar y explotar el potencial de las formas no convencionales de energía renovable, lo que podría disminuir el consumo a largo plazo de combustibles fósiles de los países miembros, y ayudarlos a transitar hacia la diversificación de las exportaciones.

COMERCIO: Desatando una reacción en cadena

La agenda comercial inició con la eliminación de barreras arancelarias en 92% de todos los productos. Pero, dado el mínimo comercio dentro del bloque, este es sólo un comienzo.

La ventaja real de la Alianza es su posición única para integrar relaciones comerciales a lo largo de cadenas de valor y con la economía global. Aquí, la región Asia-Pacífico se encuentra en una posición única para ampliar los lazos comerciales. Más que sólo incrementar las exportaciones, los países miembros tienen un enorme potencial de insertarse con más profundidad en las cadenas de suministro regionales y globales, a través de acciones como la armonización de normas de origen y la creación de una ventana única digital.

En una era de mega-acuerdos comerciales, el ambiente de comercio internacional está cambiando rápidamente. Cualquier estrategia de integración comercial debe tomar en cuenta la ratificación potencial de los siguientes mega-acuerdos: el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP); el Área de Libre Comercio del Asia-Pacífico (FTAAP); y la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP).

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El rol del sector privado es esencial para promover el comercio entre los cuatro países.

En Latinoamérica, el TPP tendrá los efectos más tangibles sobre tres miembros de la Alianza: Chile, México y Perú. A pesar de esto, los resultados pueden no ser tan inmediatos como se espera. Por ejemplo, puesto que México y Chile ya gozan de acceso de libre mercado en las economías mayores que participan en el TPP, los efectos se enfocarían menos en aranceles y cuotas, y más en los nuevos estándares del acuerdo para el siglo 21. Por otra parte, Perú se beneficia de nuevas aperturas de mercado para sus exportaciones en los países desarrollados que participan en el TPP. Para Colombia, un no signatario del TPP que tiene interés en anexarse eventualmente al mismo, el pacto forzará con seguridad la adopción de estándares TPP, aunque Colombia no sea un país socio en la actualidad.

La FTAAP es por mucho el acuerdo mega-regional más amplio en consideración, ya que incluye las economías más grandes del mundo (Estados Unidos,China y Japón) y representa cerca de la mitad del PIB mundial. Sus miembros también incluyen a Chile, México y Perú. Se espera que Perú en particular se beneficie significativamente de tanto la FTAAP y el TPP, en parte debido a un auge en las exportaciones de metales hacia países desarrollados. Con mayores aranceles sobre los bienes procesados que sobre las materias primas, los productores con frecuencia prefieren exportar estas últimas, incluso cuando su procesamiento doméstico resulta económicamente eficiente. Remover los aranceles sobre bienes procesados cambia este cálculo: los metales pueden ser refinados en Perú para ser luego exportados como bienes intermedios.

Los cuatro países de la Alianza representan en conjunto la octava economía mundial. También se encuentran en el top 60 del “Doing Business” del Banco Mundial.

Finalmente, aunque los países de la Alianza del Pacífico no son parte del TTIP, las negociaciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea, y cualquier acuerdo entre los socios comerciales más grandes del mundo, seguramente tendrán repercusiones a lo largo de América Latina. Para México, las exportaciones hacia Estados Unidos y Canadá podrían declinar bajo el TTIP, ya que la competencia europea desplazará a los productos mexicanos en Estados Unidos. Sin embargo, México puede compensar cualquier declive incrementando sus exportaciones a países latinoamericanos.

Un reto que enfrentan todos los miembros de la Alianza del Pacífico es que las exportaciones primarias todavía representan una mayoría de su cartera comercial. Productos tecnológicos de nivel medio, tales como químicos y vehículos, también forman parte de esta cartera, pero a menor escala.26 Tener cadenas de suministro mejor conectadas, junto con un conjunto armonizado de normas de origen, podría incrementar de manera sustancial la integración comercial en la Alianza del Pacífico, creando más vínculos regresivos.

Sin embargo, los cuatro países de la Alianza del Pacífico, los cuales representan colectivamente la octava economía más grande del mundo, están todos en la lista del Banco Mundial de los primeros 60 países con “facilidad para hacer negocios”, y como los primeros cuatro países en Latinoamérica para la inversión.27 Este posicionamiento único refleja el compromiso de los países con el libre comercio y con altos estándares de negocios. El “protocolo adicional” para liberalizar el comercio (firmado por los países de la Alianza a comienzos del 2016, siendo Chile el último país en ratificarlo), garantiza una eliminación eventual del 100% de las barreras arancelarias para todos los bienes y servicios.28 Si Chile, Colombia, México y Perú pueden mantener esta trayectoria y crear un círculo virtuoso, las inversiones diversificadas continuarán fluyendo.

A pesar de los muchos logros, existen todavía barreras para una mayor integración comercial.

Armonización de las regulaciones. Sin una armonización de las regulaciones o estándares unificados, no ocurrirá una mayor y más sofisticada integración comercial. La armonización de las regulaciones es un proceso a largo plazo que tomará tiempo en algunos sectores y países para poder ser completado, pero debería ser el hilo conductor de la agenda comercial.

Infraestructura física. El mal estado general de las carreteras nacionales, pequeños aeropuertos y puertos de capacidad limitada (un talón de Aquiles de larga data para América Latina) afectan la velocidad con la que puede desarrollarse el comercio. Más allá de la infraestructura tradicional, debe hacerse más para fomentar el flujo de bienes y alinear mejor las prácticas aduaneras para que los mismos puedan cruzar las fronteras más rápido.

Movilidad laboral. La falta de movilidad laboral afecta de manera seria la capacidad de la Alianza del Pacífico de tener una integración real. Una mayor flexibilidad para los individuos altamente calificados para que puedan desplazarse entre los países miembros podría asegurar la producción de productos más complejos y sofisticados. La movilidad también sería incrementada con la fijación de estándares universales para la aceptación de credenciales profesionales.

Tanto Argentina como Brazil están reorientando su política comercial. Este impulso de apertura debería ser aprovechado.

Recomendaciones

FOMENTAR ECOSISTEMAS AMIGABLES A LAINNOVACIÓN A TRAVÉS DE POLÍTICAS PÚBLICAS. La innovación permite la asociación única de los sectores público, privado y académico. Un mayor foco y reconocimiento de la importancia de la innovación les permitirá a los países fuertemente dependientes de las exportaciones de productos básicos migrar hacia una economía basada en el conocimiento. La ausencia de burocracia en la Alianza debe ser aprovechada como un punto de ventaja para introducir políticas innovadoras y de vanguardia.

MIRANDO HACIA ATRÁS PARA AVANZAR: LA IMPORTANCIA DE LOS VÍNCULOS REGRESIVOS.Los vínculos regresivos, definidos como “valor foráneo agregado a las exportaciones domésticas de un país”29 son cruciales para potenciar la competitividad de la región. Esto va de la mano con la armonización de las normas de origen y permitiría una manufactura de bienes perfectamente integrada. NAFTA es un buen ejemplo de este caso. Para incrementar aún más las exportaciones, la acumulación de normas de origen (donde los productores puedan utilizar otros componentes para satisfacer reglas de contenido locales) también debería ser una prioridad.

CREACIÓN DE VENTANILLAS ÚNICAS EN LAS ADUANAS. Las ventanillas únicas reducen los tiempos de despacho en las aduanas, y reducen el número de pasos y costos para las importaciones y exportaciones. Una base de datos compartida, nacional y multinacional, que se sirva de la computación en nube, podría mejorar ampliamente los servicios y sustentar el ambiente empresarial en estos países. Esta es la práctica común en la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN), donde su efectividad ha sido demostrada.

TRABAJAR HACIA EL LIBRE TRÁNSITO DE PERSONAS, BIENES, CAPITAL Y SERVICIOS. La eliminación de fronteras entre los miembros permitirá la libre movilidad de personas, bienes y servicios, y ayudará a forjar una identidad para la Alianza del Pacífico. Los países deben ir más allá de la remoción de requisitos de visa, y enfocarse en puntos más técnicos y complejos como la acreditación de credenciales y otros certificados técnicos.

Unas cadenas de suministro robustas deberían aprovechar las ventajas comparativas de cada país. Sin embargo, las cadenas de suministro requieren infraestructura para mover partes de un mercado a otro. A primera vista, esto parece más sencillo entre los tres países que comparten fronteras, pero incluso México puede ser una parte crítica de estas cadenas, dado su acceso al mercado norteamericano. Unas cadenas de suministro más integradas también representarían una recuperación más veloz después de los shocks económicos.

APROVECHAR EL MOMENTO CON MERCOSUR. Tanto Argentina como Brasil están en medio de una reorientación de su política comercial para hacerla más alineada al exterior. En Argentina, la administración Macri, en un revés completo con respecto al gobierno precedente, ha aceptado los mercados globales y está buscando diversificar su comercio y su base de inversión. Brasil, en parte debido a la necesidad generada por el declive económico actual, está repensando su postura económica, con el potencial de cambiar su enfoque de desarrollo económico endógeno. Estas dos tendencias implican lazos más cercanos entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico. Este momento debería ser aprovechado a plenitud. Con estos cambios, quizás los días de una brecha entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico queden en el pasado; este desarrollo comienza con una profundización de las relaciones comerciales.

POLÍTICA EXTERIOR: La Alianza del Pacífico y el mundo

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Hora para converger con Mercosur? Quizás sea el momento,
pero no en 2014 cuando la Presidenta Bachelet se reunió con
los Cancilleres.

La Alianza del Pacífico ha captado la atención del mundo, ¿pero puede el pacto capitalizar esta atención internacional? Existen oportunidades (y barreras) de peso para que la Alianza del Pacífico se convierta en un motor.

La Alianza del Pacífico y Latinoamérica: Un nuevo modelo regional

Aunque la Alianza del Pacífico haya sido creada con el ojo puesto en Asia, está teniendo un impacto mayor en América Latina. Los Pumas del Pacífico se erigen como modelos para los países de la región atraídos hacia una estrategia orientada a los mercados y políticamente centrista. El nuevo gobierno de Macri en Argentina, por ejemplo, se ha manifestado abiertamente a favor de una colaboración más profunda. La Alianza podría incrementar su membresía en las Américas, pero debe hacerlo con cuidado, so pena de que el pacto se vuelva incontrolable e ineficiente. Al avanzar, los miembros de la Alianza deben sopesar los beneficios de la expansión contra sus riesgos, especialmente en términos de algunos países de América Central. ¿Puede la Alianza incorporar a Panamá de manera segura, un país a menudo asociado con la evasión fiscal? Colombia y México, dos países que desean exorcizar los demonios de la guerra contra las drogas, ¿podrán eliminar los requisitos de visa para Guatemala y Honduras?

Representantes de Chile, Colombia, México y Perú han recalcado que la Alianza del Pacífico es un acuerdo entre naciones ideológicamente similares que buscan mayor integración, y que la formación del pacto no debería ser entendida como un rechazo de las políticas históricamente autárquicas del Mercosur. De hecho, a petición de la presidenta chilena Michelle Bachelet, la Alianza ha presentado aperturas tentativas a los miembros del Mercosur durante los últimos dos años, explorando posibilidades de colaboración. La relación de la Alianza con Mercosur representa una línea divisoria crítica dentro de la región, pero esto puede estar a punto de cambiar. Los Pumas del Pacífico se beneficiarían mucho de una Latinoamérica unida, y las señales que vienen de Argentina y Brasil apuntan hacia un Mercosur cambiante.30

En teoría, las firmas de la Alianza con mayor experiencia en el mercado serían competitivas a lo largo de los Andes si se les otorgara acceso a las economías del Mercosur. El sector automotriz mexicano, por ejemplo, ya ha demostrado una habilidad de ser altamente competitivo en Brasil.31 Colombia, Perú y Chile también ven una oportunidad de actuar como puente entre Asia y la Suramérica atlántica: Argentina, Brasil y Venezuela tienen un comercio significativo con China, y con una infraestructura mejorada, la Alianza del Pacífico podría servir de intermediario.32

Esto sería más expedito si los miembros claves del Mercosur buscaran incrementar el comercio internacional. La Argentina de Macri ha dado un giro dramático a la orientación comercial de su país desde asumir el cargo en diciembre de 2015. Luego de 12 años de aislamiento creciente bajo los presidentes Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner, ahora Argentina está abierta para los negocios.33 Brasil y Uruguay han perseguido agresivamente un acuerdo con la Unión Europea ya por algunos años,34 y el acuerdo ha ganado impulso por parte del Mercosur desde que Macri asumió la presidencia. Sin embargo, los procedimientos de juicio político y destitución en Brasil han congelado nuevamente las negociaciones. Uruguay y Paraguay, ya observadores de la Alianza del Pacífico, han expresado interés en el más alto nivel por convertirse en miembros.35

Los Pumas del Pacífico y Asia Oriental: corriendo con los tigres

El éxito a largo plazo de la alianza dependerá de su habilidad de pasar de una dependencia de las materias primas hacia una integración de cadenas de suministro intrincadas que generen crecimiento rápido y desarrollo en la cuenca del Pacífico. Es por esto que los países miembros han entrado en una serie de acuerdos comerciales con países del este de Asia. Dicho esto, un acuerdo en papel no necesariamente crea vínculos comerciales en la práctica.36 Un reto clave es cómo la Alianza del Pacífico puede maximizar los acuerdos ya existentes, para integrarse a cadenas de suministro a lo largo de la región del Pacífico.

Este enfoque, hoy más necesario debido a la caída de los precios de las materias primas, no está exento de riesgo. Por ejemplo, México, Perú y Chile son participantes del TPP, y Colombia espera unírseles. El pacto les ofrecería a los miembros de la Alianza un acceso libre a los socios participantes del este asiático, pero también les daría a países como Vietnam (con mano de obra barata) y Japón (con manufactura más avanzada) un mejor acceso al mercado norteamericano, que es crítico para México y Colombia. De acuerdo a un estudio de la Fundación Bertelsmann de 2016, las exportaciones mexicanas a los Estados Unidos y Canadá podrían caer significativamente tras la implementación del TPP.37

El reto para la Alianza del Pacífico será encontrar un nicho en la red emergente que es el comercio transpacífico sin ser avasallada.

La Alianza del Pacífico, los Estados Unidos y la Unión Europea: un triángulo transatlántico

En el siglo 21, el crecimiento global podría depender de la habilidad de unir la experiencia, calidad y capital del mundo desarrollado con el dinamismo y la oportunidad de los mercados emergentes. Latinoamérica, y específicamente la Alianza del Pacífico, están situadas en una posición pivote para los asuntos transatlánticos.

Los países miembros ofrecen amplias oportunidades de crecimiento y se suscriben a modelos políticos y económicos alineados con aquellos de los Estados Unidos y la Unión Europea. El compromiso de la Alianza a respetar el estado de derecho y un ambiente comercial positivo, la convierten en un destino atractivo para las inversiones transatlánticas que buscan retornos más altos.

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La Alianza del Pacífico sigue creando vínculos de comercio e
inversión con el Pacífico. Con 7 países observadores que
incluyen Japón, y su vibrante Tokyo (en la foto).

Sin embargo, hay cambios en el horizonte para las relaciones transatlánticas. En términos de comercio, los Estados Unidos y la Unión Europea continúan acercándose a un Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión (TTIP según sus siglas en inglés). Si la UE gana acceso preferencial a los mercados norteamericanos, podría desplazar ciertas exportaciones de la Alianza del Pacífico. Aunque generalmente hay poca coincidencia entre las carteras de exportación de los miembros andinos de la Alianza y los estados miembros de la UE, el TTIP seguramente afectará las exportaciones de México a USA. Un estudio concluyó que el TTIP podría costarle a México más de 7% de su ingreso per cápita real.38 Otro informe vaticinó efectos más modestos, pero este modelo igualmente mostró una caída de las exportaciones mexicanas hacia USA de casi 6% en un escenario post TTIP.39 Una caída así también tendría efectos adversos en la economía norteamericana, dado que las exportaciones de México a USA incluyen aproximadamente 40% de insumos norteamericanos. Aunque los modelos económicos deben ser considerados con cierto escepticismo, la respuesta de la Alianza del Pacífico en el caso de que el TTIP sea exitoso tiene que ser discutida de igual forma. Las predicciones resaltan la importancia de que México halle un papel constructivo que desempeñar en las negociaciones del TTIP.

La Alianza del Pacífico y sus países observadores: ¿qué sigue?

Desde su inicio en 2013, cuarenta y dos países han firmado como observadores de la Alianza. Es una coalición impresionante, con dieciocho estados europeos, quince americanos y siete asiáticos, tres del Medio Oriente y África del Norte, e incluso Nueva Zelanda. Las cinco economías más grandes del mundo (Estados Unidos, China, Japón, Alemania y el Reino Unido) son todas observadores, al igual que mercados emergentes masivos tales como India e Indonesia. ¿Pero qué implica el estatus de observador? ¿Cómo puede la Alianza del Pacífico asegurar que el estatus de observador tenga relevancia y responsabilidades, en vez de sólo ser el equivalente de un “me gusta” en las redes sociales?

Los lineamientos de la Alianza para el estatus de observador están contenidos en un documento de dos páginas y media con catorce apartados, la mayoría de carácter procesal.40 El documento establece que los observadores “deben compartir los principios y objetivos delineados en el Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico”, y que pueden participar en reuniones designadas donde “sólo tendrán el derecho de hablar pero no de votar.”41 El documento establece directrices para madurar de observador a miembro, pero hasta la fecha ningún país ha completado este proceso. Un cierto grado de ambigüedad puede resultar beneficioso: la Alianza puede buscar una mejor cooperación tecnológica con observadores como Canadá y los Estados Unidos, mientras se enfoca a la vez en facilitar el comercio con los miembros del Asia Oriental, como Corea del Sur y Singapur.

Tanto los observadores como los miembros reconocen en privado que su relación ha carecido de orientación. Muchos de los países observadores se unieron en los últimos dos años, un período durante el cual los países miembros estaban primordialmente enfocados en diseñar su propio tratado de comercio interno. Como resultado, los representantes de Chile, Colombia, México y Perú se encontraron rápidamente compartiendo la mesa con cuarenta y dos países sumamente diferentes. La situación llegó a un impase durante la Cumbre de la Alianza del Pacífico de Julio 2015 en Paracas, Perú, durante una sesión de observadores que se transformó en una serie de declaraciones políticas de muchos de los asistentes, con pocos resultados tangibles.

Recomendaciones

BUSCAR UNA FACILITACIÓN DEL COMERCIO CON EL MERCOSUR. Una fusión o un acuerdo de libre comercio entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur quizás no se dé en el futuro cercano, pero la colaboración podría estar en el horizonte. Ambos lados han comunicado su interés en facilitar el comercio, lo que implica eliminar las barreras no arancelarias. Brasil en particular ha expresado interés en suavizar las restricciones fronterizas, limitar o remover los trámites de importación/exportación, mejorar el intercambio de tecnología comercial, e incluso implementar sistemas de ventanilla única para el comercio entre la Alianza y Mercosur. Sin embargo, cualquier avance estará pausado mientras Brasil resuelve su turbulencia política interna. La Alianza del Pacífico debería perseguir oportunidades de colaboración pragmáticas y (relativamente) apolíticas, que tengan el potencial de transformarse en algo más profundo. Limitar las barreras no arancelarias facilitaría la habilidad de la Alianza de actuar como puente entre Asia Oriental y la costa atlántica de Latinoamérica.

NEGOCIAR COMO UN BLOQUE. Una forma en que la Alianza del Pacífico puede acrecentar su impacto en Asia Oriental es negociando con países, o incluso con asociaciones como la ASEAN, como un bloque unificado. Un ensayo ya está en proceso, con las conversaciones exploratorias para un acuerdo comercial con Nueva Zelanda. Si se llega a un acuerdo, sería el primer caso en que la Alianza negocia como un bloque con un socio externo.

TRABAJAR CON LOS ESTADOS UNIDOS PARA INCORPORAR A COLOMBIA EN EL APEC. Como miembros del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC), Chile, Perú y México son participantes activos en el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP). Sin embargo, Colombia, un país que no forma parte del APEC, está por definición excluido de participar en el TPP, a pesar del deseo de Bogotá de unirse. La sabiduría convencional nos dice que los líderes del APEC estaban renuentes a expandirse mientras que el TPP todavía estaba siendo negociado. Ahora que se ha llegado a un acuerdo (aunque no ha sido ratificado), la expansión parece más realista. El apoyo de USA a la integración colombiana seguramente aceleraría el proceso.

DIFERENCIAR ENTRE TIPOS DE OBSERVADORES. Algunos observadores se han unido por razones geopolíticas. Otros se unen por razones comerciales y económicas, o para colaborar en materias de tecnología, educación y empresariales. En vez de reunirse como un grupo grande y planificar eventos únicos y ad-hoc alrededor del mundo, la Alianza debe crear subcomités y grupos de trabajo relacionados con las intenciones específicas de los países para afiliarse con ella. El Grupo de Relacionamiento Externo (GRE) de la Alianza ha tomado pasos hacia la construcción de una matriz que adapte las metas de los observadores a las necesidades de los miembros.42 Sus resultados deben llegar con celeridad para mantener el interés de los observadores.

Conclusiones

La Alianza del Pacífico ya no es el niño nuevo de la clase. Nuestras dos mesas redondas privadas, al igual que los desarrollos recientes, muestran el alto nivel de interés que existe por perseguir una mayor integración. Buena parte del mundo está lista para unirse a esta iniciativa.

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El 2016 marca cinco años desde la Declaración de Lima. En tiempo récord, los estados miembros han profundizado su integración en un número de sectores. Entonces, ¿qué tanto puede extenderse este exitoso proyecto de integración? Tanto como los países miembros lo deseen, mediante altos niveles de cooperación y colaboración.

El MILA está facilitando la diversificación de inversiones y la liquidez en los mercados financieros de Chile, Colombia, Perú y México. También está limitando el riesgo inherente en mercados unidimensionales. Sin embargo, la falta de voluntad política, bajos niveles de liquidez y una alta volatilidad de capitales son barreras importantes que previenen una mayor integración financiera.

La energía representa una oportunidad de cooperación aún sin aprovechar, especialmente ya que los precios del petróleo siguen bajos y hay una revolución energética global en puertas. A pesar de que la geografía es una barrera que evita que los cuatro países de la Alianza se conecten físicamente, pueden aprender del ejemplo del SIEPAC en América Central. Para poder explotar plenamente sus recursos energéticos, la región necesita invertir en infraestructura y capital humano, y trabajar por la armonización de proyectos energéticos. La participación del sector privado es también crucial.

En una era de mega-acuerdos, el uso efectivo de las relaciones comerciales de la Alianza del Pacífico puede ser una herramienta efectiva y útil para avanzar hacia la prosperidad. Una eliminación completa de las barreras arancelarias dentro de la Alianza es sólo el primer paso. Las inversiones en infraestructura física también ayudarán a facilitar el comercio. La formulación de más políticas favorables a la innovación ayudará a los países de la Alianza a realizar la transición hacia economías donde el conocimiento sea crítico para la generación de crecimiento.

De vuelta en su territorio, la Alianza del Pacífico puede fomentar un modelo económico orientado al exterior a lo largo de Latinoamérica. Chile en particular ha abogado desde hace tiempo por una más profunda colaboración con el Mercosur, un enfoque que resulta más viable ya que el Mercosur está dando cada vez más signos de apertura al comercio internacional.

Este es el momento para una integración más profunda y significativa en sectores tales como el comercio, las finanzas y la energía. Existen barreras formidables, pero con un poco de voluntad política y determinación, las metas más difíciles estarán al alcance.

Finalmente, será responsabilidad de los gobiernos, el sector privado y los ciudadanos de Chile, Colombia, México y Perú el llevar la Alianza del Pacífico al próximo nivel. Este documento, basado en aportes de expertos de los sectores público, privado, multilateral y académico de alrededor del mundo, ofrece un plano para el avance de este proceso.

Sobre los autores

Jason Marczak es Director de la Iniciativa de Crecimiento Económico del Centro para América Latina Adrienne Arsht,del Atlantic Council. El Sr. Marczak esta siempre a la vanguardia en temas de comercio internacional, las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, América Latina 2030, reformas de México, China y América Latina, la innovación, la energía, y Brasil. Publica con frecuencia en los principales medios de comunicación y proporciona comentarios en español e inglés sobre cuestiones políticas y económicas.

Samuel George es el encargado de América Latina de la Fundación Bertelsmann. Aspectos destacados de su obra incluyen la introducción del concepto de los Pumas del Pacifico, que se refiere a los avances y las oportunidades de Chile, Colombia, México y Perú. Sus estudios incluyen “The Pacific Pumas,” “Five Steps to Kickstart Brazil,” y “A Chain Reaction? Effects of Mega-trade Agreements on Latin America.” Más recientemente, Samuel ha desarrollado una serie videografíca titulada “Crossroads,” la cual investiga momentos decisivos de las economías de América Latina.

Notas finales

1 Moisés Naím. “The Most Important Alliance You’ve Never Heard Of,” Atlantic, February 17, 2014. http://www.theatlantic.com/international/archive/2014/02/the-most-important-alliance-youve-never-heard-of/283877/.

2 Sam George, The Pacific Pumas: An Emerging Model for Emerging Markets, The Bertelsmann Foundation, 2014, http://www.bfna.org/sites/default/files/publications/The%20Pacific_Pumas-Single%20%2813Mar14%29.pdf.

3 Llamados los Pumas del Pacífico, los logros del cuarteto se extienden más allá de un crecimiento fuerte, e incluyen avances impresionantes en estabilidad macroeconómica, madurez democrática e integración comercial. Ver: Samuel George, The Pacific Pumas: An Emerging Model for Emerging Markets. Washington DC: La Fundación Bertelsmann, 2014. http://www.bfna.org/sites/default/files/publications/The%20Pacific_Pumas-Single%20%2813Mar14%29.pdf

4 Para 2012, ni México, ni Chile o Perú contaban a un miembro de la Alianza como uno de sus 5 socios comerciales principales: (Fuente: Estadísticas de la Unión Europea. México es el cuarto socio comercial de Colombia). Esto puede que no cambie a corto plazo: carteras de exportaciones similares, combinadas con distancias significativas y una infraestructura costeña poco desarrollada, no conducen a cadenas de suministro eficaces y económicas. Estos factores han llevado a algunos analistas a cuestionar el verdadero impacto de la Alianza del Pacífico.

5 En Colombia, los sectores financiero y energético representan el 78% de la capitalización. En Perú, la minería representa 53% de la capitalización. En Chile, el comercio al detal y los servicios representan 32% de la capitalización. (Ver: Diego Agudelo, Santiago Barraza, Maria Isabel Castro y Samuel Mongrut, Liquidez en Los Mercador Accionarios Latinoamericanos: Estimando El Efecto del Mercado Integrado Latinoamericano (MILA), (Centro de Investigaciones Económicas y Financieras, Universidad EAFIT, No. 12-21, 2012), http://repository.eafit.edu.co/handle/10784/657#.Ue_nxY21H5E.

6 “MILA: Desafíos para la Consolidación de un Mercado Bursátil más amplio e inclusivo,” Banco Interamericano de Desarrollo, 14 de abril 2014, http://idbdocs.iadb.org/wsdocs/getdocument.aspx?docnum=39071466.

7 “México se une al Mercado Integrado Latinoamericano (MILA),” Banco Interamericano de Desarrollo, http://www.iadb.org/en/topics/trade/mexico-joins-the-latin-american-integratedmarket-mila,9540.html.

8 El Índice de Desarrollo Financiero del Foro Económico Mundial de 2012, el cual incluye 62 mercados mayores, colocó a Colombia, Perú y Chile en el quintil inferior en términos de la tasa de rotación de sus bolsas. Mientras tanto, México, Perú y Colombia se colocaron en el cuarto inferior del valor de la bolsa respecto al PIB Fuente: Foro Económico Mundial, Informe de Desarrollo Financiero 2012 http://www3.weforum.org/docs;WEF_FinancialDevelopmentReport_2012.pdf. Ver también: Sam George, The Pacific Pumas: An Emerging Model for Emerging Markets, op. cit.

9 Amy Stillman and Lucien Chauvin, “Pacific Alliance crossborder M&A shows scope for integration,” Financial Times, September 27, 2015, http://www.ft.com/intl/cms/s/0/80aa29b6-6143-11e5-9846-de406ccb37f2.html?siteedition=intl#axzz3of6wIowS.

10 Ibid.

11 Ver Colin Post, “Pacific Alliance further integrates capital markets, infrastructure,” Peru Reports, 3 de Julio 2015, http://perureports.com/2015/07/03/pacific-alliance-further-integrates-capital-markets-infrastructure/.

12 “The Pacific Alliance: Showing the Way Forward,” Instituto de Finanzas Internacionales, 9 de febrero 2014, https://www.iif.com/publication/regional-overview/pacific-alliance-showing-way-forward.

13 Amy Stillman, “Pension funds prove slow in crossing frontiers of the Pacific Alliance,” Financial Times, 27 de septiembre 2015, http://www.ft.com/intl/cms/s/0/af541372-4b3f-11e5-b558-8a9722977189.html#axzz3o0F8xZdz.

14 Ibid.

15 “The Pacific Alliance: Showing the Way Forward,” Instituto de Finanzas Internacionales, 9 de febrero 2014, https://www.iif.com/publication/regional-overview/pacific-alliance-showingway-forward.pdf.

16 Bob Dudley, “Energy 2014 - a year of change in the energy landscape,” BP Global, http://www.bp.com/en/global/corporate/energy-economics/statistical-review-of-world-energy/2014-in-review/group-chief-executives-introduction.html.

17 “Fact Sheet SIEPAC and MER,” Banco Interamericano de Desarrollo, http://idbdocs.iadb.org/wsdocs/getdocument.aspx?docnum=37855057.

18 “Lights on?,” Banco Interamericano de Desarrollo, enero 2016, https://publications.iadb.org/handle/11319/7361?locale-attribute=en.

19 David L. Goldwyn and Cory R. Gill, “The Waning of Petrocaribe? Central America and Caribbean Energy in Transition,” Atlantic Council, May 3, 2016, http://www.atlanticcouncil.org/publications/reports/the-waning-of-petrocaribe-central-america-and-caribbeanenergy-in-transition.

20 “Energy Subsidies in Latin America and the Caribbean: Stocktaking and Policy Challenges,” Fondo Monetario Internacional. Febrero 2015, https://www.imf.org/external/pubs/ft/wp/2015/wp1530.pdf.

21 Entrevista con Ramon Espinasa, especialista líder en petróleo y gas, División de Energía, Departamento de Infraestructura y Medio Ambiente, Banco Interamericano de Desarrollo. 24 de marzo 2016.

22 Ibid.

23 Ibid.

24 Fuentes de energía renovables.

25 “Lights on?”, Banco Interamericano de Desarrollo, enero 2016, https://publications.iadb.org/handle/11319/7361?locale-attribute=en.

26 Ibid.

27 Informe Banco Mundial Doing Business, 2015, http://www.doingbusiness.org/rankings.

28 Pacific Alliance trade bloc to liberalize trade, after Chile approval,” Daily Mail UK, http://www.dailymail.co.uk/wires/reuters/article-3386369/Pacific-Alliance-trade-blocliberalize-trade-Chile-approval.html.

29 Rashmi Banga, “Measuring Value in Global Value Chains,” UNCTAD, mayo 2013. http://unctad.org/en/PublicationsLibrary/ecidc2013misc1_bp8.pdf.

30 George, The Pacific Pumas, op. cit., pp. 31-32.

31 Hermino Blanco Mendoz, Jaime Zabludovsky Kuper, Adalberto García Rocha and Sergio Gómez Lorz, “Brazil’s Dutch Disease and the Auto Trade War with Mexico: Stylized Facts,” Centro para la Investigación Económica y Política, 14 junio 2012, http://www.globaltradealert.org/gta-analysis/ brazil%E2%80%99s-dutch-disease-and-auto-trade-warmexico- stylised-facts. On Venezuela, see “Dinamica Comercio Exterior: Colombia–Venezuela, 2004–2008,” Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas de Colombia (DANE) (April 2008), http://www.dane.gov.co/daneweb_V09/files/investigaciones/boletines/exportaciones/bolesp_exp_04_08.pdf.

32 Sam George, “Mercosur and the Pacific Alliance — Do Opposites Attract?”, Financial Times, 13 de junio 2014, http://blogs.ft.com/beyond-brics/2014/06/13/guest-post-mercosur-andthe-pacific-alliance-do-opposites-attract/.

33 El presidente argentino Mauricio Macri, quien asumió el cargo el 10 de diciembre de 2015, hizo campaña con una plataforma de reforma amigable a los mercados, y ha tomado medidas para realinear la economía argentina en los primeros meses de su presidencia. En la elección de la Asamblea Nacional de Venezuela en diciembre de 2016, la oposición al presidente severamente estatista Nicolás Maduro, ganó una mayoría por primera vez desde que el fallecido presidente Hugo Chávez llegó al poder en 1999. Ambos casos sugieren gobiernos más inclinados a apoyar a candidatos pro-mercado, y un electorado más inclinado a colocar a tales individuos en posiciones de poder.

34 Uruguay and Brazil prepared a ‘two-speed’ Mercosur/EU trade negotiation,” MercoPress, 10 de febrero 2014, http://en.mercopress.com/2014/02/10/uruguay-and-brazil-prepared-to-a-two-speed-mercosur-eutrade-negotiation.

35 Benedict Mander, “The New Trade Routes: Pacific Alliance,” Financial Times, 1 de abril 2014, http://www.ft.com/intl/cms/s/0/cc788080-aec1-11e3-a088-00144feab7de.html#axzz34LC8dQv4; Sobre Paraguay, ver “Paraguay moving closer to Pacific Alliance; expects invitation for summit in Mexico,” MercoPress, 24 de abril 2014, http://en.mercopress.com/2014/04/24/paraguay-moving-closer-to-pacific-allianceexpects-invitation-for-summit-in-mexico.

36 Por ejemplo Chile–Corea del Sur (2004), Chile–China (2006), Chile–Vietnam (2011); Colombia–Corea del Sur (2013); México (TPP, 2015); Perú–China (2010), Perú–Corea del Sur (2011) Fuente: Banco Interamericano de Desarrollo, Barbara Kotschwar.

37 De acuerdo al modelo, las exportaciones mexicanas a Estados Unidos podrían declinar 4,4% y aquellas a Canadá 10,2%. Ver Cornelius Fleischhaker and Samuel George, A Chain Reaction: Effects of Mega-Trade Agreements on Latin America, La Fundación Bertelsmann, 2016, http://www.bertelsmann-stiftung.de/fileadmin/files/BSt/Publikationen/GrauePublikationen/NW_A_Chain_Reaction_2016.pdf.

38 Ver Samuel George, Thiess Petersen, y Ulrich Schoof, “The Effects of Translatlantic Free Trade on Latin America,” Global Economics Dynamics GED-Focus, 2014, http://ged-project.de/studies/effect-transatlantic-free-trade-agreement-latin-america/.

39 Cornelius Fleischhaker, Samuel George, Gabriel Felbermayr, Dr. Rahel Aichele. A Chain Reaction? Effects of Mega-Trade Agreements on Latin America, Fundaciónn Bertelsmann, 2016, op. cit.

40 Ver “Lineamientos sobre la participación de los Estados Observadores de la Alianza del Pacífico,” Alianza del Pacífico, https://alianzapacifico.net/wp-content/uploads/2015/07/Lineamientos-Observadores.pdf.

41 Ibid.

42 Ver: http://www.mzv.cz/file/1638455/Tichomorska_aliance___Mexiko___Pozorovazelsky_status.pdf.

Atlantic Council

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May 2016